Escrito XXXVI

“Dios Padre, pon tus palabras y entender en mi boca y mi razón y ayúdame a superar la prueba que me has brindado, así como a apreciarla en lo que me vendrá.”

Escrito XXXV

Ayudar a un hambriento es alimentar la bondad de Dios.
Ayudar al que se cae y levantarlo, es como levantar el corazón de mi Padre.
Cuidar la inocencia de un niño, es como cuidar la pureza de Dios.
Sonreír a la vida sin elogios y peticiones, es como hablar a mi Padre.