Nace en el pueblo de Dovia, en la provincia de Forlì, en 1883, su padre Alessandro Mussolini, su madre llamada Rosa Maltoni, los Mussolini eran pobres, el trabajo de herrero del padre dejaba exiguos ingresos, además de que su pasión política y su militancia en los grupos socialistas le ocupaban más tiempo del que hubiera sido prudente, Rosa la madre era una maestra de la escuela elemental y devota católica, de su trabajo de maestra recibía su sueldo regularmente, pero la paga era muy escasa, la situación económica vino a agravarse con el nacimiento del segundo hijo, Arnoldo, 1885, y más aún cuando en 1888, nació una niña, Eduviges, vivían el viejo caserón de tres recamaras, Rosa la madre tenía su escuela en una de las habitaciones, y durante las vacaciones de verano la escuela se convertía en granero.

Rosa la madre era e clase media, lo que indica una ideología conservadora y ciertas tradiciones burguesas que contrastaban severamente con la tendencia izquierdista de Alessandro.

Benito que ayudaba a manejar el fusile del la fragua en el taller, se iba empapando de las ideas revolucionarias de su padre: el socialismo, tal vez aquella contradicción familiar marca el carácter de Benito en los primeros años, siendo un niño taciturno y violente, irregular en los estudios de gran inteligencia y extremoso rebelde, tanto que es expulsado de varias escuelas, era claro para todos que Benito era prácticamente “ineducable”, en su juventud, la acción era la expresión mística de la tendencia a la rebeldía heredada de su padre, finalmente logra obtener el diploma de estudios magisteriales en 1901, en ese mismo año, pronuncia su primer discurso y su nombre aparece por primera vez en la prensa. Pocos meses antes de obtener su título de maestro

El director de su escuela organizó un acto de conmemoración de la muerte del gran compositor Giuseppe Verdi, Benito pidió participar como orador; pero en su discurso destacó solamente las actividades políticas de Verdi, Benito convirtió aquella conmemoración en un acto político.

Dada su situación económica familiar y las dificultades para obtener un trabajo estable en su región, en 1902 emigro a Suiza, donde desempeño toda clase de trabajos manuales para ganarse la vida y comienza a frecuentar grupos socialistas, también en Suiza, en 1902, escribe un artículo para el diario socialistas de Nueva York, proletario, criticado severamente la monarquía europea, tildando as los reyes de ineptos y retardatarios, en otro de sus artículos desde Suiza arremete contra los militares: de en lugar de rascarse la epidermis aterciopelada de los militares profesionales, existe un medio infalible de destruir la infamia que representa el militarismo: La deserción.

Todo esto lo escribió el que habría de ser el hombre de confianza del rey de Italia, el gran militar y gobernante absoluto

A principios de 1905, Benito Mussolini, ingresa como soldado raso en el ejercito, pero a las pocas semanas solicita una licencia para acudir al sepelio de su mare Rosa Maltoni, quien falleció el 19 de febrero de 1905, después de los funerales Mussolini escribe una carta al capitán de su batallón para solicitar una prorroga de su licencia; por ser esta carta de gran interés para evaluar el carácter de Mussolini, la transcribo casi en su totalidad.

Mi honorabilísimo capitán:

Entre las docenas de cartas de pésame que he recibido estos días, la mayoría serán quemadas, pues se limitan a repetir las frases trilladas que son de rigor en estas ocasiones; pero conservaré la suya, mi capitán, entre mis más queridos recuerdos personales.  Como usted dice, en efecto, lo mejor que puedo hacer es seguir los consejos de mi madre y reverenciar su memoria cumpliendo mis deberes de soldado y ciudadano.

El llanto y la aflicción son más propios de mujeres, los hombres fuertes deben sufrir y morir en silencio antes de llorar, esforzarse por escalar el empinado sendero de la virtud, rindiendo culto al recuerdo de los muertos y a aquellos otros, más sagrados aún, de la patria, no con estériles lamentaciones, sino con grandes hechos.  En estos momentos es mas  oportuno  que nunca recordar la figura de los héroes que consolidaron la unidad de nuestra patria con su sangre generosa, pero aun será preferible que nos esforcemos por ser sus dignos descendientes, evitando que jamás se nos pueda llamar cobardes. ¿No! Antes opondremos con nuestros pechos una muralla a los bárbaros del Norte, llegando el caso de que estos quisieran reducir a Italia a una “expresión geográfica”.  Estos son mis verdaderos sentimientos.  Le ruego que acepte, mi capitán, mis más respetuosos saludos.

En 1911, a consecuencia de unos disturbios en los que participo junto con sus compañeros de partido, Mussolini fue encarcelado en la ciudad de Forlì, en la famosa prisión conocido como la Rocca de Caterina Sforza.

Cinco meses duro su cautiverio, y todos los días fue a visitarlo Raquel Guidi, quien era de origen campesino y que resulto ser su esposa, ya que había contraído matrimonio civil con ella unos meses antes, aunque en las audiencias había declarado ser soltero, con Raquel Guidi, vivió desde 1910, y en septiembre de ese mismo año nació su primera hija llamada Edda, con Raquel tuvo cinco hijos, Edda, tenía un año y su madre la llevaba a ver a su padre a la Rocca.

De 1912 a 1914, Mussolini se destaca como activista y orador en el ala radical del partido socialista italiano y en 1914 se declara partidario del intervencionismo italiano en África y se adhiere a ciertos grupos de orientación socialista, pero de formación heterogenia y sin una ideología definida a los que llamaban fascies.

La palabra Facio, que en principio debe entenderse com”banda” o sea un grupo de personas que se reúnen para ejercer una posición de fuerza; se trataría de “grupos  de choque”, de hecho Mussolini ya era partidario de los fascies desde su posición de izquierda, pues el siempre propuso la acción directa con el fin de lograr posiciones políticas de manera rápida y contundente, por eso el no cambia su posición respecto a los procedimientos , pero si en cuanto a la finalidad de ellos, ahora ya no defiende el internacionalismo socialista, sino todo lo contrario: ahora ve en el nacionalismo y en la guerra una vía  de acción para el surgimiento de Italia y no solamente para el bienestar de  los trabajadores.

Este cambió e actitud provocó su expulsión del partido socialista italiano, pero Mussolini siguió trabajando políticamente con gran intensidad, ahora con su nueva orientación, y con dinero francés y financiamiento de los industriales, y así funda, en Milán, un diario llamado LL popolo D’ Italia (El pueblo de Italia) mismo que se distingue por su clara posición belicista.

Este giro ideológico fue una sorpresa para todos sus compañeros, aunque resulta congruente con esa especie de autodescubrimiento que represento en sumas profunda intimidad, de las ideas por otro lado, sus relaciones personales también tuvieron que dar un vuelco, perdió a todos sus camaradas y a sus más preciadas amantes; Angélica Balaban off  y Leda Raffanelli, quedándole únicamente Margherita Sarfatti, quien siguió siendo su amigo predilecta por más de veinte años, siendo esta la relación más larga que tuvo con una mujer.

Exceptuando a su esposa Raquel; aunque con el tiempo se considero su “Amiga Oficial”, no fue solo el amor lo que lo unía a ella o sea Margherita con ella logró una intimidad de pensamiento y confianza, ella era una mujer inteligente y refinada, por lo que se convirtió en una especie de “mentora social” de Benito, ayudándolo a moderar sus arranques de ira y moderando sus toscos modales de campesino, hasta convertirlo en un ser perfectamente presentable en las altas esferas de la sociedad.

Mussolini puso fin a sus relaciones con Margherita en 1930, ella había dejado de ser joven y Mussolini estaba en la cúspide del poder, de ahí al final de la guerra, no se distinguió más que como un aventurero político, buscando solamente canalizar el odio de la población hacía el liberalismo y la democracia, desde su punto de vista la causa de miseria de Italia.

La famosa “Marcha a Roma” no fue una muestra de gran prepotencia, como se temía, fue la manifestación de un acuerdo de voluntades que no se manejaban delante de las masas, que querían un nuevo gobierno, cosa que sucedió el 30 de octubre de 1922, cuando fue investido como Jefe de Consejo de Gobierno, asumiendo ya su cargo Mussolini contemplo el desfile e los miles de fascistas que habían marchado a Roma y que ahora lo aclamaban.

Los cambios más importantes que se produjeron en 1923, fue las reformas educativas y políticas, se instituyo un examen estatal obligatorio para el grado de educación media superior, se abolizaron o limitaron al máximo las escuelas técnicas, que provenían de una cepa obrera popular, identificándoseles con un a ideología “materialista” o de izquierda.

Otra reforma importante fue la electoral, pues en ella se basaba la duración del régimen y del propio Mussolini en el poder.

En las primeras audiencias de la cámara de diputados, al 30 de mayo de 1924, el diputado de origen socialista Giacomo Mateotti, pronunció un valeroso discurso en medio de los abucheos y las burlas de los fascistas, señalaba la intimidación y la violencia a la que habían estado sometidos los contendientes en las re3cientes elecciones, esto enfureció a Mussolini, unos días después, el 10 de junio , una escuadra especial secuestro al diputado Mateotti, el 16 de agosto fue encontrado el cadáver del diputado semienterrado en un bosque cercano a Roma, por supuesto, aquel no era el primer atentado político que habían cometido los fascistas; aunque menos sonado, el año anterior se había producido el asesinato del sacerdote Giovanni Minzoni,  junto con el del líder democrático  Giovanni Amendola, ambos casos en la provincia de Ferraras, hacía la dictadura:

A pesar del cinismo de su discurso del 3 de enero de 1925, Mussolini consolida sus relaciones con el rey, con el ejército, con los industriales y demás fuerzas políticas que ahora confiaban en él, y así se aseguraba el poder sin mayores contratiempos, durante los siguientes diez y nueve años.

Esto nos da una idea del tamaño que la figura de Mussolini represento para Italia, hasta el punto de llegar aliarse con Alemania en la segunda guerra mundial.

Hitler había ofrecido a Mussolini el carbón alemán, para sustituir el abastecimiento que los ingleses habían suspendido, la intervención de Mussolini fue aprovechada por los nazis, para re ocupar discretamente la Renania, sin que esta fuera un tema principal en la liga las naciones, era una violación  a los tratados  que se habían firmado en 1919, y estaban vigentes, la propuesta de Francia e Inglaterra , por este hecho no tardo en dejarse sentir en el plano internacional, siendo este, más que la guerra de Etiopia, el mayor motivo de preocupación y el comienzo de la crisis que condujo a la segunda guerra mundial. El carácter uní personal de las dictaduras de Hitler y Mussolini y el efecto que tuvo su personalidad en el desarrollo de la historia de sus pueblos durante sus respectivos mandatos, obliga a considerar factores personales en el desarrollo de los acontecimientos.

En los primeros tiempos de su relación , la admiración no era reciproca, para Mussolini, ya con larga experiencia en el poder, el pequeño austriaco no era sino un arribista con visos de genialidad, y lo considero un imitador suyo: se cuenta una anécdota, que Mussolini se negó a darle una foto autografiada suya cuando le fue solicitada, lo que resulta muy significativo en el primer contacto oficial que tuvieron Hitler tenía un gran desventaja, Mussolini llevaba casa doce años en el poder y tenia gran experiencia diplomática, por su parte Hitler solamente llevaba un año y medio en el poder todavía cuestionable; para Mussolini, aquel hombrecillo no era un invitado que debía tratar con deferencia y consideración, aquella reunión ocurrida en Venecia, era el primer viaje al extranjero que realizaba Hitler en toda su vida; el solamente hablaba alemán mientras que Mussolini era poliglota.

Mussolini miraba por encima del hombro a su huésped, y en Venecia todos los aplausos  fueron para él, Mussolini resumió la impresión que le causo Hitler diciendo que era un pulchinela, un títere, sin embargo, la historia se encargaría de confirmar que Hitler era el más fuerte y más peligroso de los dictadores en grado superlativo, y su personalidad era tan retorcida y llegaba a tales grados de monstruosidad que los arrebatos de crueldad de Mussolini, resultan pálidos e insignificantes en comparación

Sin embargo, esta relación cambio radicalmente en los últimos tiempos de Mussolini, cuando este llego a considerarlo un verdadero amigo y trato de conformar sus acciones para no contrariar al fuhrer, en septiembre de 1999937, se consolidó el proyecto “EJE –BERLIN-    ROMA”, y sello la alianza de ambos países.

Mussolini regreso de Alemania, fortalecido pero seguramente también humillado y resentido por lo que había hecho en su país aquel gracioso polichinela, que se decía su discípulo y lo había superado dejándole una sensación de inferioridad.

Esta clase de sentimientos en Mussolini, explican algunos de sus actos posteriores a estas visitas y en 1937, tomo la “histórica decisión” de hacer salir a Italia de la sociedad de las naciones, siguiendo el ejemplo de Hitler, quien lo había hecho cuatro años antes.

En febrero de 1938, después de recibir a Hitler lanza una fuerte arremetida contra el gobierno austriaco llamándolo traidor, y el 11 de marzo  ocupa Australia, Hitler califica la invasión como un acto de “legítima defensa”

En verano de 1938, después de recibir a Hitler en tierra italiana, Mussolini reanudo su campaña de “Alemanización” de Italia, introduciendo los elementos más perversos de la dictadura nazi: el antisemitismo, esto fue el 14 de junio de 1938, con la publicación del “manifiesto della razza”, era un documento pseudocientífico firmado por cinco profesores universitarios y varios “hombres de ciencia”, al término de la segunda guerra mundial se rebeló que el propio Mussolini había complicado la mayor parte del “Manifiesto” en uno de sus discursos de esa época dice Mussolini: Tenemos que meternos que no somos caitas, ni semitas ni mongoles. Entonces si no somos ninguna de estas razas, es evidente que somos arios… de tipo mediterráneo, pero Italia participo activamente en la guerra civil española, pero no participo en las primeras conquistas alemanas como fueron Checoslovaquia, Polonia, ya que Hitler no quiso compartir sus glorias y había decidido no apoyar financieramente a Italia, esta situación tenía molesto a Mussolini, incluso resentido contra Hitler.

A principios de 1939 cuando Hitler salió ileso del atentado que sufrió en una cervecería, Mussolini le envió  un telegrama de felicitación a pesar que no sentía ninguna alegría por ello. Mussolini expresaba que se sentía humillado por permanecer con los brazos cruzados “mientras otros escriben la historia” pero estaba equivocado pues nunca se le había tomado tan en serio en todo el mundo, pues, Italia era un peso en la balanza que se inclinaba hacia el impedimento de un gran conflicto, si Mussolini mantenía su neutralidad; recibió la visita en Roma del secretario de estado Mr. Summer Wells, a fines de febrero de 1940, inmediatamente después de la invasión  “Relámpago” de Hitler a Polonia.

Para ese entonces las relaciones con Inglaterra estaban muy deterioradas a causa de Mussolini, se había negado a vender armamento a los británicos y ellos negado los envíos de carbón, por otra parte Hitler envió a su ministro Von Ribbentrop para recordarle a Mussolini sus alianzas y concertar una reunión de ambos en fecha próxima.

El encuentro entre los dos dictadores tuvo lugar el 18 de marzo en el paso de Brennero, Hitler se presento con mucho aplomo cordial como siempre, pero sin dejar ninguna duda quien era el miembro dominante del eje.  En esta reunión se hablo largamente sobre la perspectivas de la guerra en Europa, y al finalizar Hitler le dijo a Mussolini que no le iba a pedir nada a Italia, que estaba convencido que el destino de Alemania estaba indisolublemente unido al de Italia, fue así que, por propia iniciativa y sin consultar con su gabinete o notificarlo, el 10 de junio de 1940, Mussolini declaro la guerra a Francia e Inglaterra.

Francia sucumbió ante el avance arrollador de las divisiones acorazadas alemanas. 

Y la victoria parecía estar a la vuelta de la esquina, por lo que Mussolini considero oportuno sumarse a ese triunfo.  Diciendo la guerra fue reventando aquel globo inflado que era el fascismo, con esto quedo demostrado que Mussolini era más diestro en el manejo de la palabra que de la acción y que el poderío bélico de Italia solo existía en su imaginación.

Desde el comienzo de las operaciones, se noto la falta de unidad del eje; Mussolini nunca llego a ningún acuerdo concreto con Hitler acerca de la conducción de la guerra, ya que él quería hacer su propia guerra, de esta manera adoptaría sus propias decisiones, era tan grande su enajenación que estaba seguro que la guerra terminaría en unos meses y esa misma rapidez compensaría la falta de recursos y preparación militar, parecía no darse cuenta de la magnitud del enemigo que se esta reuniendo contra el eje.

Las victorias de Hitler iban en aumento y su gloria creía, mientras que Mussolini se debatía entre los fracasos exteriores y la lucha por mostrar la unidad interna.

En 1941, Hitler cometió el mayor de sus errores del cálculo y la guerra tomo un curso distinto.

El 22 de junio de 1941, el embajador alemán en Roma, entrego a Mussolini una carta de Fuhrer, en ella le comunicaba que había roto unilateralmente el pacto de no agresión con la Unión Soviética y atacaría a Rusia.

Mientras el pueblo italiano estaba desconcertado después de haber recibido durante años un acondicionamiento psicosocial que los obligaba a pensar que Mussolini nunca se equivocaba, ahora los estaba llevando por un camino de locura, y cada vez que Mussolini pronunciaba un discurso esperaban que anunciara la ruptura del eje y la separación con Alemania; pero esto no sucedía y cundía el descontento.

Pero después de 20 años de dictadura, los italianos se encontraban dominados y pasivos y estaban resignados a su suerte, Mussolini estaba confiado en la lealtad de su pueblo, hasta que ocurrió el desembarco aliado en Sicilia, en junio de 1943, y ante el ya inevitable ingreso de las fuerzas aliadas en territorio italiano, la voluntad fascista estaba debilitada y había que tomar medidas para conservar la unidad nacional.

El 24 de julio se convocó a una reunión plenaria del gran consejo fascista, después de pasar  lista, Mussolini tomo la palabra: La guerra ha llegado a un momento caótico, lo que parecía una absurda hipótesis… se ha convertido en realidad, la invasión del territorio italiano, todas las corrientes oficiales y extraoficiales, abiertas o subterráneas que van contra el régimen, se han unido contra nosotros y estos momentos yo soy ciertamente, el hombre más odiado de toda Italia.  Aquella tarde Mussolini habló ante el consejo durante dos horas seguida,, echando mano de cualquier argumento para justificar sus acciones, primero se refirió al mando supremo de las fuerzas armadas, tratando de demostrar documentos en mano, que aquello se le había impuesto.

Luego paso a examinar la dirección de la guerra con gran detalle, atribuyendo la culpa de todos los reveses a los generales.

Los miembros del gran consejo estaban perfectamente enterados de aquellos hechos, sobre todo no esperaban aquella lamentable evasión de la propia responsabilidad, cuando por fin dejo de hablar, algunos de los presentes tomaron la palabra; con atrevimiento inusual en ellos defendieron al ejército, aclararon algunas afirmaciones hechas por él y en general criticaron su actuación durante la guerra.  En especial su entreguismo a los alemanes Dino Grandi, el presidente de la cámara de fascios y corporaciones dijo lo siguiente.

“Usted creé contar con la devoción del pueblo, pero la perdió el día que unió a Italia con Alemania, usted se considera un soldado.. Permítame decirle que Italia se perdió el mismo día en que usted se puso los galones dorados de mariscal en su gorro… En esta guerra hemos tenido cien mil muertos y hay cien mil madres que claman  “Mussolini ha asesinado a mi hijo”, después de esta terrible entrad de su intervención, Grandi paso a Leer su moción que consistía en la propuesta de que todas las instituciones nacionales asumieran de nuevo sus primitivas funciones y responsabilidades, con lo que el rey volvía hacerse cargo del mando supremo de las fuerzas armadas y de la iniciativa para todas las decisiones fundaméntales , después de un breve receso, Mussolini tomo de nuevo la palabra “Tengo sesenta años, dijo, ahora ya puedo contemplar estos últimos 20 años como  una maravillosa aventura que ha terminado.

La moción de Grandi llama a escena a la corona, es más una invitación al rey que al gobierno, y el rey puede decirme i querido Mussolini, últimamente las cosas no han salido bien, pero tu empezaste y tu continuaras, también puede decir lo que es más probable; ahora que se hunden se acuerdan que existe una constitución, y hay un rey, bien, como me han acusado de haber violado la constitución del reino durante veinte años , el rey los hará responsables de la situación y aprovechare la maniobra de ustedes para liquidarlos de un solo golpe.

Indudablemente, aquellas palabras contenían una amenaza, después se presentaron otras mociones, y al fin se decidió votar la moción de Grandi, por último, Mussolini pidió que se pusiera a votación la moción de Grandi.

Diecinueve consejeros votaron a favor de ella, siete en contra y hubo dos abstenciones, con un gesto de gran decepción Mussolini se levanto, y dijo con aspereza: Ustedes han provocado la crisis del régimen, se levanta la sesión.

Durante dos días se mantuvo a Mussolini en Roma, en el cuartel de Carabinieri, mientras por las calles el populacho daba rienda suelta a su júbilo en locas manifestaciones de alegría, durante aquellos dos días sus captores no se preocuparán en darle las más mínimas comodidades, incluso se olvidaron de llevarle comida o ropa para cambiarse, parecía resignado a su condición de héroe caído.

Por temor a que lo fueran asesinar lo pasaron a la “Roca delle Caminante”, luego lo llevaron a Gaeta, y de ahí  a la Isla de Ponza, pero ante la posibilidad de que los ingleses trataran de secuestrarlo o matarlo, o bien que los alemanes intentaran rescatarlo, lo que por las condiciones de la isla parecía muy factible, por eso se decidió trasladarlo a otra isla La Magdalena, en Cerdeña, más alejada de los alemanes, con una base naval italiana.  Fue ahí donde, con motivo de su cumpleaños número sesenta, recibió un regalo del Fuhrer.

A causa del merodeo de aviones alemanes sobre la isla Magdalena, decidieron moverlo una vez más, ahora al continente hasta los Apeninos, un lugar habitable más alta, cerca de las montañas, en realidad un refugio alpino.

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