EL REGRESO DE JUANITO

Esta historia se suscito en la ciudad de México a mediados de los años 60s.  En esa fecha vivía una pareja la cual tenían dos hijos una niña de 11 años y el niño de 7, ellos eran muy amigables y juguetones, siempre andaban junto Lucy y Juanito siempre andaban pensando que travesura o que juego inventaban para divertirse, pero siempre se oían risas en esa casa.

Sus padres los veían siempre riendo y en ocasiones los reprendían por los juegos tan pesados que a veces tenían, sobre todo a Lucy, ya que ella era más grande y por lo tanto le decían que podía lastimar a su hermanito.

La familia vivía en una casona antigua con varias azoteas, lugar donde a los niños les gustaba subirse para inventar que tocarían el cielo al estar en lo más alto de la casa.  La mamá de los niños al verlos arriba les ordeno que bajaran y al estar al lado de ella los reprendió tan fuerte que hasta unos golpes les dio por el peligro en que estuvieron.  A los dos les dijo, –prohibido subir de nuevo a las azoteas no es lugar para los niños, pueden caer y matarse, — y los mando a sus cuartos castigados.

Al fin niños subieron a sus cuartos riendo, la niña le dice a su hermanito, –mañana no subiremos pero lo haremos otro día, ya que es muy divertido estar cerca del cielo, ¿no crees Juanito?—

–Sí Lucy, yo quiero tocar el cielo con las manos y a la mejor me traigo un pedacito de cielo, jajá,–

Pasaron varios días y los dos niños no subieron a la azotea, jugaban a la pelota o las escondidas, así que su madre se dijo, –que bueno que entendieron y ya no suben a la azotea, creo que ya no me preocupare más por eso. —

Pero que equivocada estaba la pobre señora, ya que los dos niños en un descuido de su madre subieron a la azotea a jugar y el niño le dice a su hermana, me subiré en esta bardita para alcanzar al cielo y traerme un pedazo de él, –Lucy riendo le dice, no seas tonto el cielo está más alto y no vas a poder tocarlo y mucho menos cortarle un pedazo, bájate de ahí si no quieres que nuestra madre nos vea y ahora sí nos dará una buena paliza por no obedecerla.

Pero Juanito de un brinco subió a la pequeña barda y al estirarse su cuerpo le gana y el niño cayo a vacio, matándose al caer al suelo, la niña gritaba con desesperación, pero ya su hermanito estaba muerto.

La mamá al oír los gritos de Lucy salió corriendo viendo el horrible espectáculo de su niño muerto y a su hija gritando desde la azotea.

Para la niña ver a su hermanito volar por los aires fue un shock y desde ese momento su cerebro quedo bloqueado olvidando por completo lo sucedido y hasta olvidar que tuvo un hermano.

Sus padres la llevaron al doctor, pero la niña no respondió y dejaron que el tiempo pasara, pero llego un día en que Lucy empezó a ver un niño que siempre le sonreía y que le decía con señas que lo siguiera, pero ella sentía miedo y corría lejos de él.

Cuando salía de la escuela acompañada de sus amigos el niño se le presentaba, pero lo que a ella le sorprendía y le daba temor era que solo ella lo veía.

A sus padres no les dijo nada y ella seguía viendo al niño, el cual siempre le sonreía y la invitaba a que lo siguiera, llego el día que decidió seguir al niño y ver a donde la llevaba, iba con miedo, pero lo siguió y quedo sorprendida que la llevara al panteón, iba a entrar cuando el señor que cuida el panteón l e preguntó, -que haces aquí niña, deberías de estar en la escuela, y menos venir al panteón tú sola—

Lucy, le dijo que un niño la guió al lugar y que es un niño que siempre la está llamando y no sabe porque lo hace, pero ya estaba cansada de verlo y decidió por eso seguirlo, pero nunca pensó que viviera en el panteón.

El señor le dijo, mira niña no te asustes, pero ha de ser una almita que necesita algo, y te eligió a ti poder descansar.  Lucy se despidió del señor y fue directo a su casa y por no asustar a sus padres no dijo nada, pero al otro día a su compañero de clase le dijo lo que le pasaba y que había decidido ir a donde el niño le indicaba, su amigo le dijo que eso era peligroso, y que debería de informar a sus padres –¿Qué tal si te pasa algo, no van a saber donde estas o a donde fuiste?—la niña ya no dijo nada y se dirigieron a la escuela, pero antes de entrar de nuevo el niño sonriéndole le hacía señas de que lo siguiera y la niña le dijo ¿Quién eres, que quieres de mí, yo no te conozco?, pero el niño sin dejar de sonreír solo le decía con sus manitas que lo siguiera y ella así lo hizo.

Pedro el compañero de Lucy al ver no había entrado a la escuela pidió permiso y fue inmediatamente a casa de la niña e informar a sus padres lo que le estaba sucediendo a Lucy, y dijo, —de seguro se fue al panteón, que es lugar donde la guía ese niño, vamos pronto, no sea que le pase algo a Lucy—

Los papás de Lucy, se miraron a los ojos y comprendieron de quien se trataba ese niño, así que rápidamente se dirigieron al panteón y llegaron cuando Lucy estaba hablando con alguien aunque no se veía a nadie.

Lucy por su lado hablaba con el niño y le decía, —  ¿Dime quien eres, porque me buscas, yo no sé porque me llamas, dime qué puedo hacer por ti y ya déjame? 

El niño la había llevado a una tumba que pertenecía al niño Juanito Rodríguez y decía la fecha de su muerte, a la niña eso no le decía nada, pero el niño con su sonrisa hablo por primera vez y le dijo.

–Lucy, hermanita, yo soy Juanito tu hermano, quien se cayó del azote al estar jugando y queriendo tomar un pedazo de cielo, vine a decirte que tú no tuviste la culpa de mi muerte, yo fui el que subió a la barda y por mi imprudencia me caí, pero tú no tuviste culpa alguna—

La niña en ese momento recordó todo lo sucedido a su hermano y se puso de rodillas pidiéndole perdón a Juanito, pero Juanito acariciando su cabeza le dijo

–No Lucy, no me pidas perdón, yo solo vine a buscarte para que no me olvides y para que recuerdes los momentos felices que vivimos tú y yo cuando jugábamos, yo no vine a culparte de nada, solo te pido que no olvides a tu hermanito Juan, quien te quiso mucho y seguirá queriéndote donde yo me encuentre, además te vine a decir adiós y pedirte que no me olvides. —

Y así fue en ese momento Juanito con su sonrisa y con sus manitas le decía a Lucy adiós para siempre, te quiero hermanita, y desapareció.  En ese momento sus padres y su amigo Pedro llegaban a su lado y la niña llorando les dice a sus padres.

–Era Juanito quien venía a verme y decirme que yo no tuve culpa de su muerte y que me seguía queriendo como siempre y que no lo olvidara, ahora lo recuerdo todo, mi cerebro no quería recordar lo que paso, ya que me sentía culpable de lo sucedido a mi hermano, pero fue el que subió y su cuerpo le gano y por eso se fue al vacio, de rodillas en la tumba de su hermano Lucy le decía. –Hermanito, Juanito, nunca te olvidare, fueron los momentos más felices de cuando jugábamos, te quiero hermanito, y gracias por venir a verme, jamás te olvidare. Sus padres le dicen, –Nunca te dijimos nada porque tú no recordabas nada y el doctor dijo que tus recuerdos llegarían y damos gracias a Dios que ahora todo está bien, Juanito está descansando y tu ya recordaste todo, regresemos a casa y seamos tan felices como hasta ahora lo hemos sido, pero ahora recordando a Juanito tu hermanito.

Originally posted 2019-05-07 20:27:38.

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