Esta leyenda por lo que se sabe inicio en 1930, en ese tiempo empezó la aparición de un charro, el cual montaba o más bien monta un hermoso caballo negro con su pelaje lustroso, y quien lo monta, según las personas que lo han visto es un hombre que se ve que es alto, pero muy flaco, y que en sus manos trae un gran morral, el cual  ofrece a quien lo mira, ese morral dicen que es oro, pero que el aspecto de este charro, infunde miedo, por eso, quien lo ve prefiere darse la vuelta y no hacer caso a su ofrecimiento.

Las personas que lo han visto creen que es el demonio que anda comprando almas, otros piensan que es un alma atormentada que no puede descansar por algo que hizo, y que anda buscando quien le ayude a descansar.  Pero al verlo da miedo y mejor se alejan de él.

Sobre este charro, que hasta la actualidad se aparece por las calles de Puebla, dicen que su aparición comenzó por lo que ahora conocemos como el Puente de México, en Puebla, Pue., según personas que lo vieron en ese tiempo decían que el Charro Negro era el propio diablo,  ya que su hermoso caballo cuando relinchaba lanzaba fuego por su hocico y que  el demonio  daba unas carcajadas tan fuertes que se oían desde muy lejos y que esas carcajadas iban acompañadas de truenos y vientos que erizaban el cuerpo.

En la ciudad por las calles donde está el puente de Analco, algunos lugareños o trasnochadores han llegado ver al Charro Negro, este personaje que de repente se presenta con los cascos de su hermoso caballo rezumbando fuertemente y que quien lo ha visto no deja de sentir un escalofrió aunado con el miedo que esa voz impone, cuando este charro logra preguntar algo como: __A donde te diriges,  que haces tan tarde caminando, quieres tener fortuna, etc.

Pero como decimos anteriormente esa voz tan macabra y el aspecto del hombre que aunque su rostro no está descarnado, infunde miedo por ser tan delgado y con sus ojos tan hundidos que parecen dos huecos luminosos.

En las calles de Puebla, Pue, existen muchas leyendas y ésta es una de ellas que hasta en estos días se sigue contando, ya que este personaje se sigue apareciendo con su traje de charro, con sus adornos de oro y con su morral que carga en las manos y que la gente cree, son monedas de oro. Así que cuando vengan a Puebla, y llegan a ver a ese Charro Negro, será de su libre albedrio aceptar lo que él les ofrezca, pero recuerden puede ser el mimo demonio comprando almas.

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