MUJERES TRANS EN MÉXICO DAN EJEMPLO DE SOLIDARIDAD

La pandemia ha traído consigo nuevas formas de solidaridad y de hacer comunidad. Una muestra de ello es la que lleva a cabo la organización civil Casa de las Muñecas Tiresias A.C.  que ha recibido a 12 mujeres trans en la “Casa Hogar Paola Buenrostro” en la Ciudad de México.

Además, están donando cerca de 80 comidas diarias a las personas que viven en los alrededores en la colonia La Casilda, en la alcaldía Gustavo A. Madero de la capital mexicana o en otros puntos de la ciudad donde hay mujeres trans viviendo en la calle o ejerciendo el trabajo sexual.

La ayuda está abierta para todas las personas

Con una voz enérgica pero amable, Catherine Márquez pide a las personas que llegan a la casa hogar en busca de comida, que tomen distancia para evitar riesgos de contagio. Una vez que llegan a la puerta de la casa hogar, ella misma les ponen gel antibacetrial y les muestra cómo deben frotar sus manos. “Igual deben hacerlo cada vez que se laven las manos en sus casas, es muy importante” les recuerda.

Posteriormente les toma la temperatura y por último les preguntan para cuántas personas es la ración de comida que necesitan. Otras chicas en la cocina sirven las raciones y las entregan.

La gente lo agradece. Vecinas de esta colonia que no tienen muchos recursos señalan que se han visto seriamente afectadas por la pandemia de COVID-19 ya que sus familiares o ellas mismas no tienen un trabajo estable o un salario fijo. Así que recibir esta ayuda significa mucho.

Catherine Márquez, subdirectora de la Casa Hogar Paola Buenrostro, explica que ofrecen comida de lunes a viernes a las y los vecinos de la zona. “Estamos en la punta de cerro y es complicado estar subiendo y bajando para obtener comida o artículos de primera necesidad”. 

Asimismo, llevan comida a las mujeres trans que se encuentran viviendo en la calle o que son trabajadoras sexuales y que se han visto seriamente afectadas por la pandemia.

“Vamos a la calle de Puente de Alvarado y ahí repartimos comidas a las compañeras. Lamentablemente, ahora ya no las podemos recibir en la casa hogar porque necesitaríamos un solo cuarto para aislarlas y descartar el contagio de COVID19, pero no tenemos más espacio y no queremos poner en riesgo a las demás compañeras”, explica.

UNA LUCHA DE AÑOS

Las doce mujeres que viven en esta casa hogar son en su mayoría trabajadoras sexuales. Algunas viven con VIH, la mayoría no son mexicanas, hay hondureñas, venezolanas o incluso argentinas. Algunas están en tratamiento para dejar el consumo de sustancias. Llevan desde la segunda semana del mes de marzo sin salir de la casa hogar porque “los clientes han bajado y los hoteles han cerrado, incluso los hoteles en donde ellas vivían y las trajimos para acá porque no tenían dónde vivir” explica Catherine Márquez.

Ese es el propósito de esta casa hogar que le fue entregada a la organización civil Casa de las Muñecas Tiresias apenas en diciembre pasado. Sin embargo, se trata de una lucha de varios años.

Kenya Cuevas, la directora de la organización comenzó con esta lucha en 2016 cuando Paola Buenrostro, su amiga, también trabajadora sexual, fue asesinada por un cliente en las calles de la Ciudad de México a plena luz del día.

Desde entonces, Kenya Cuevas y quienes conforman la organización, han luchado por encontrar justicia; por tener esta casa hogar; porque haya tratamientos para las que viven con VIH; porque puedan tener una identidad; porque puedan tener un estatus de refugiadas; e incluso porque puedan terminar su educación secundaria o preparatoria.

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