Toma aquella vela que tu quieras y siéntela en tus manos, siente su suavidad y su textura, mira detenidamente su pequeño pabilo la mecha, mírala aún sin prenderla, conócela bien, entiéndela antes de encenderla, ya que esa vela que en tus manos tienes puede ser tu vida.

Préndela y oí su zumbido de viento cuando el fuego nace, y ahora vuélvela a mirar, observa como poco a poco toma forma su flamear, observa, poco a poco enciende fijamente y su cera empieza a calentarse y derretirse al mismo tiempo.

Pasan los minutos, pasan las campanas y la cera sigue derritiéndose poco, derritiéndose fijamente, y su centro es la mecha que impone la trayectoria de consumo.

Mira la flama, y observa como cuando estés preocupado o angustiado se mueve de un lado a otro, a veces se agranda y a veces se reduce, pero aún así, encendida sigue.

Observa como el viento sopla tu flama de tu vela, y solo la enciende poco a poco sin apagarla.

El día ha terminado y tu vela a comenzado a terminarse, tu vela esta llegando al final de su ciclo, pero aún así, encendida para ti que la prendiste sigue.

El aroma cambia a si como su forma, la flama crece o disminuye, pero aún así, prendida sigue.

El color original desaparece, y originalmente toma su forma, en su centro las imágenes de cera aparecen, pero su flama aunque en poca mecha aún encendida está.

Pero de igual forma, que sube y baja la luz que proyecta para ti, tu vela es tuya, y es solo para ti.

Pero también si observaste detenidamente, habrás notado que en su tiempo de vida de  tu vela, o cuando realmente tranquilo estuviste, fue cuando su flama detenida estuvo.

Detenida la flama, con tranquilidad contagiante, la cual estropeada era con el agitar de tu respiración.

Tú la prendiste y tu la viste terminar y en otras ocasiones, tu la encendiste y tu la apagaste.

Así que mira tu vela y compárala detenidamente con tu vida.  Obsérvala  y pregunta a su luz la cual es tuya, y poco a poco dentro de ti, la respuesta tendrás.

Esa vela que enciendes de noche, te puede dar luz..

Esa vela que prendiste, te puede traer calma.

Esa vela que tu encendiste, puedes ser tú.

Así que prende esa vela que esta dentro de ti, y aprende a controlar su flama, aprende a que jamás se te apague.

No temas por encenderla, y mucho menos preocupes si termina o apaga, ya que si pasara, tú tienes la solución, ya que prendera de nueva cuenta, con la velocidad y en el tiempo que quieras.

Cada uno es como una vela en este mundo terrenal.  Es decir al inicio prenderás, para después del tiempo terminar.

Como quieres encender.

Cuanto quieres durar encendida.

Cuanta luz darás.

Cuanto aroma darás.

Pero sobre todo, como será tu vela, o mejor dicho aún, como será tu vida.

Esa decisión es tuya.

Quieres ser vela que alumbre o quieres ser vela que engaña y rápido termina.

Dichosos los que entiendan.

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