La inteligencia es el proceso que una persona sigue para solucionar problemas. Cada persona puede ser más o menos inteligente según el grado de eficiencia con que se mueva a través del dicho proceso. Entendemos que se tiene la capacidad suficiente para solucionar problemas, lo que se necesita es aprender estrategias que ayuden a desarrollar dicha capacidad.

A lo largo de los siglos, los filósofos han descrito la mente humana como la esencia del hombre. La frase pienso luego existo del filósofo francés del siglo XVII, René Descartes define al hombre como ser racional por excelencia. Las personas piensan, atienden, se concentran, imaginan, razonan, se comunican y muchas cosas más. Todas esas actividades son fruto de su capacidad de aprender conceptos y retenerlos.

En el siglo XVII, un filósofo inglés llamado Locke, dijo que “aprendemos mediante la experiencia” sin embargo, no todas las personas aprenden a la misma velocidad: unos lo hacen más rápido que otros aunque sus experiencias sean similares. Para medir los diversos aspectos de la inteligencia de una persona en función de su edad se han elaborado variadas pruebas o tests.  El francés Alfred Binet diseñó en 1904, los test científicos que se utilizan para conocer el grado de inteligencia o habilidad intelectual de un individuo (coeficiente intelectual). Estos tests consisten en pruebas de cálculo matemático,  vocabulario,  figuras geométricas,  rompecabezas, entre otras.  El conjunto de pruebas sirve de guía para desarrollar el aprendizaje personal pero no debe considerarse como un modo de etiquetar a las personas.

Si Durante los tres primeros años de vida del individuo en los cuales la mente se desarrolla vertiginosamente, se produce una falta de estimulación mental el desarrollo mental no se producirá con normalidad. Las mentes superdotadas suelen aparecer durante la niñez;  pequeños genios dotados con un alto índice de inteligencia son personas como Newton, Einstein, Goethe, que escribía poesía a los 8 años o Mozart que dominaba tres instrumentos musicales a los 6 años.

La inteligencia racional

La naturaleza ha desarrollado en los seres humanos dos Mentes una racional y otra emocional, que a su vez abarcan distintos tipos de inteligencia. La mente racional es la que piensa, es la mente relacionada con el aprendizaje escolar, la ciencia, la lógica, se caracteriza porque requiere datos para poder trabajar, permite analizar las situaciones y es más exacta, reflexiva y pausada.

Inteligencias múltiples

Howard Gardner, de la Universidad de Harvard, anticipó la otra vertiente de la inteligencia, la inteligencia emocional al plantear que las personas tenemos 8 tipos de inteligencia que nos relacionan con el mundo. A grandes rasgos estas inteligencias son la lingüística, la lógico-matemática,  la espacial, la corporal-cinestésica, la musical, la interpersonal, la intrapersonal y la naturalista.

La inteligencia lingüística

Es la capacidad de utilizar y usar las palabras eficazmente,  sea de manera oral o de manera escrita. Esta inteligencia incluye la habilidad de manipular la sintaxis o estructura de lenguaje, la fonética o sonidos de lenguaje; la semántica o significado de lenguaje y las dimensiones pragmáticas o usos prácticos de lenguaje. Algunos de estos usos son:

La retórica.  Uso de lenguaje para convencer a otros a tomar determinado curso de acción.

La mnemónica. Utilización de lenguaje para recordar información.

La explicación.  Empleo que de lenguaje para informar.

El metalenguaje.  Uso de lenguaje para hablar sobre lenguaje.

Características de las personas con inteligencia lingüística:

Destacan  en lectura, escritura, narración de historias, memoria, entre otras

Les interesa leer, escribir, contar cuentos, hablar, memorizar, los rompecabezas, los trabalenguas

Aprenden leyendo, hablando, escuchando palabras, debatiendo, discutiendo

La inteligencia espacial

Es la habilidad para percibir de manera exacta el mundo visual-espacial y para ejecutar transformaciones sobre esas percepciones. Esta inteligencia incluye la sensibilidad al color, la línea, la forma, el espacio y las relaciones entre estos elementos. Incluye la capacidad de visualizar, de representar de manera gráfica, ideas visuales o espaciales y de orientarse adecuadamente en una matriz espacial.

Características de las personas con inteligencia espacial:

Destacan  en lectura de mapas, de gráficos, dibujando, resolviendo laberintos, puzzles, imaginando cosas, visualizando.

Les interesa diseñar, dibujar, construir, crear, mirar dibujos

Aprenden trabajando con dibujos y colores, visualizando, dibujando, diseñando

La inteligencia lógico-matemática

Es la capacidad para usar los números de manera efectiva y razonar adecuadamente. Esta inteligencia incluye la sensibilidad a los esquemas y las relaciones lógicas, las afirmaciones, las proposiciones, las funciones y otras abstracciones relacionadas. Los tipos de procesos que se usan al servicio de la inteligencia lógico-matemática incluyen: la categorización, la clasificación, la inferencia, la generalización, el cálculo y la demostración de hipótesis.

Características de las personas con inteligencia lógico-matemática:

Destacan  en matemáticas, razonamiento, lógica, resolución de problemas

Les interesa resolver problemas, cuestionar, trabajar con números, experimentar

Aprenden usando pautas y relaciones, clasificando, trabajando con lo abstracto

 La inteligencia corporal-cinestésica

Es la capacidad para expresar ideas y sentimientos con el cuerpo y la facilidad en el uso de las propias manos para producir transformar cosas. Incluye habilidades físicas específicas como la coordinación,  el equilibrio, la destreza, la fuerza, la flexibilidad y la velocidad, así como las capacidades autoperceptivas, las táctiles y la percepción de medidas y volúmenes.

Características de las personas con corporal-cinestésica:

Destacan  en atletismo, danza, arte dramático, manualidades, utilización de herramientas

Les interesa moverse, tocar, hablar, lenguaje corporal, mímica.

Aprenden tocando, moviéndose, procesando información a través de sensaciones corporales

 La inteligencia musical.

Es la capacidad de discriminar, transformar y expresar las formas musicales. Esta inteligencia incluye la sensibilidad al ritmo, el tono, la melodía, el timbre o el color tonal de una pieza musical.

Características de las personas con inteligencia musical:

Destacan  el canto, reconocimiento de sonidos, el recuerdo de melodías y ritmos

Les interesa cantar, tararear, tocar un instrumento, escuchar música

Aprenden mediante el ritmo, la melodía, el canto, escuchando música

 La inteligencia interpersonal

Es la capacidad de percibir y establecer distinciones en los estados de ánimo, las intenciones, las motivaciones y los sentimientos y otras personas, esto puede incluir la sensibilidad a las expresiones faciales, la voz y los gestos, la capacidad para discriminar entre diferentes clases de señales interpersonales, y habilidad para responder de manera efectiva estas señales en la práctica.

Características de las personas con inteligencia interpersonal:

Destacan  entender a la gente, liderando, organizando, comunicando, resolviendo conflictos

Les interesa tener amigos, hablar con la gente, juntarse con otros

Aprenden compartiendo, relacionando, comparando, entrevistando, cooperando

La inteligencia intrapersonal

Es el reconocimiento de sí mismo y la habilidad para adaptar las propias maneras de actuar a partir de ese conocimiento. Esta inteligencia  incluye tener una imagen precisa de sí mismo, de las capacidades y las limitaciones, tener conciencia de los estados de ánimo interiores, las intenciones, las motivaciones, los temperamentos y los deseos, así como la capacidad para la autodisciplina, la autocomprensión y la autoestima.

Características de las personas con inteligencia intrapersonal:

Destacan  entendiéndose a sí mismos, reconociendo sus limitaciones y sus capacidades, marcándose objetivos

Les interesa trabajar solos, reflexionar, desarrollar sus intereses

Aprenden trabajando solos, haciendo proyectos a su propio ritmo, teniendo espacio, reflexionando

La inteligencia naturalista

Consiste en el entendimiento del mundo natural incluyendo las plantas, los animales y la observación científica de la naturaleza. Se desarrolla la habilidad para reconocer y clasificar especies y relaciones ecológicas. También consiste en la interacción de las criaturas vivientes y el discernimiento de patrones de vida y fuerzas naturales.

Características de las personas con inteligencia naturalista:

Destacan  entendiendo la naturaleza, haciendo distinciones, identificando especies

Les interesa participar en la naturaleza, hacer distinciones

Aprenden trabajando en el medio natural, explorando los seres vivientes

La inteligencia emocional

La mejor manera de definir la inteligencia emocional es considerar que se trata de la capacidad de aplicar la conciencia y la sensibilidad para discernir los sentimientos que subyacen en la comunicación interpersonal, y para resistir la tentación que nos mueve a reaccionar de una manera impulsiva e irreflexiva, obrando en vez de ello con receptividad, con autenticidad y con sinceridad.

El término inteligencia emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas.

La otra cara de la inteligencia: la inteligencia emocional

A veces, las situaciones que se plantean no dan tiempo suficiente para la reflexión, el análisis pausado, la ponderación de datos, y requieren una respuesta inmediata que la mente racional no es capaz de dar. Para resolverlas, los seres humanos disponen de otro tipo de mente, la mente emocional, en la que los sentimientos preceden al pensamiento.  Esta inteligencia aparece ligada a los sentimientos de supervivencia, temor, instinto de protección, ira. En este tipo de decisiones se sacrifica la exactitud y precisión en favor de la velocidad. Un buen ejemplo es deducir, sin conocerla, si la persona que acaban de presentarnos es amable o amenazadora, o si el plato que nos presentan para comer nos gusta o no, aún sin haberlo probado.

Otros casos en que se recurre a la mente emocional no tienen su origen en el sentimiento sino en el pensamiento; es decir, hay situaciones que generan un pensamiento y éste a su vez provoca una emoción. Por ejemplo un estudiante antes de entrar a un examen piensa: “no he estudiado lo suficiente” y este pensamiento lo hace sentir inseguro: “no sabré contestar correctamente”.

Estos pensamientos-emociones producen miedo, y las reacciones generadas provocan desconcierto, temor o ansiedad. Esta manera de comportarse es habitual y se manifiesta, sin que nos demos cuenta de ello, en multitud de ocasiones: con los compañeros de la escuela, los amigos, la familia. A menudo aunque se disponga de tiempo para la reflexión y aunque no se esté en situaciones de supervivencia o peligro físico, se recurre a las emociones, sacrificando exactitud por velocidad.

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