Aquella tarde de Luna, 3 toquidos fuertes sonaban en la puerta del templo de la comunidad, el padre al oír los toquidos fue a abrir.

Al abrir la puerta el padre, vio a un hombre alto vestido con ropas actuales el cual le decía:

¨ Hola hermano, mi nombre es Abulabe ángel protector de los nuevos escritos. ¨

El padre al oír las palabras dijo, con enojo:

¨ Loco, blasfemo. ¨

Al terminar cerró la puerta sin escuchar más.

Al llegar Marte, sonaron de nuevo 3 toquidos a lo que el hombre al abrir las puertas del templo, descubrió a un hombre alto de pelo negro y ropas actuales el cual le dijo:

¨ Hola mi nombre es Gabriel, mensajero de Dios de las buenas nuevas y las malas calamidades. ¨

El padre al escucharlo le dijo riendo:

¨ Si tú eres un ángel, que mal vistes. ¨

Terminó de hablar riendo, y sin escuchar cerró la puerta.

Al llegar Mercurio, de nueva cuenta 3 toquitos se oyeron en el templo, el padre como de costumbre abrió, y descubrió a un hombre robusto de ropas ajustadas el cual decía:

¨ Buenos días hermano, soy Massiel protector de mi Padre así como sanador. ¨

El padre con ira gritó:

¨ De que se trata esto, quien los manda a molestar el templo de Dios, locos herejes. ¨

Terminó y cerró la puerta sin decir nada.

Al llegar Júpiter, una mujer acercó al templo y tocó 3 veces.

El padre al oír, decidió abrir pensando que serian los hombres que habían tocado.

El padre al abrir, habló:

¨  Hola hija, que se te ofrece. ¨

 La mujer contestó:

¨ Mi Padre me mandó a descansar  en su casa, y aquí estoy. ¨

El padre agregó:

¨ Y quien es tu Padre. ¨

La mujer dijo:

¨ Pues es Dios. ¨

El padre riendo comentó:

¨ A que te dedicas hija. ¨

La mujer dijo:

¨ Me dedico a todos. ¨

El padre riendo cerró la puerta sin escuchar nada más.

Al día siguiente, Venus, el padre decidió salir a buscar provisiones y al invadirse el hombre decidió comer en un puesto pequeño.

Ya estando comiendo, se le acercó un hombre de baja estatura y le dijo:

¨ Hola, soy Miguel y tengo hambre, soy ángel de luz y protector de mi Padre. ¨

El padre viendo de arriba a abajo dijo:

¨ Si tienes hambre, trabaja, y no mientas hijo, si fueras el ángel  Miguel traerías espada.¨

El padre ignorándolo siguió comiendo.

Al llegar Saturno 3 veces tocó el sonido de nueva cuenta la puerta del templo, y el padre al abrir se dirigió.

Al abrir vio a un hombre el cual le decía:

¨ Mi nombre es Uriel  y vengo por el diezmo que pides en nombre de mi Padre. ¨

El padre con asombro dijo:

¨ Me estas robando acaso eres un pecador que tiene el valor de robar la casa de Dios. ¨

Mi hermano Uriel dijo:

¨ Robar es lo que tu haces escudándote en el nombre de mi Padre. ¨

El padre con enojo y sin escuchar nada más cerró la puerta en sus narices.

Pues bien, así como ese padre ha negado lo innegable, así hay muchos más que afirman ser servidores de mi Padre, sin conocer, a nadie ni a ellos mismos.

No importa que nos haya negado o que nos nieguen a nosotros, ya que tan solo somos oradores de mi Padre.

Solo conoces a quienes quieres y crees conocer.

Pero negar al Ángel Supremo, es algo sin explicación, y sin sentido.

Como afirman servir a Dios si en realidad no creen y cuando lo tienen frente a ellos no lo reconocen.   

Todos quieren ven bajar al Ángel Supremo de los cielos con ángeles vestidos de romanos.

Cuando el Ángel Supremo puede llegar solo, en forma de mujer, de hombre alto, negro o como Él quiera, Él es como quiera.

Y sorprende si nosotros presentamos de acuerdo a su época.

Solo diremos algo sencillo:

¨ No profeses algo que no crees. ¨

¨ No vivas de algo que niegues. ¨

¨ No engañes en nombre de mi Padre. ¨

¨ No niegues lo que está pasando. ¨

¨  No hables de fe, sin tenerla. ¨

Vive pendiente en tu vida, por que sin previo aviso aquel que tenga que abrir la puerta puedes ser tú.

Y si eres tú espero que no niegues.

Dichosos los que entiendan.

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