DE MERCADOS Y ALGO MAS

En esta ocasión, el escritor y poeta, S. David, nos deleita con 2 obras, una obra literaria urbana, y 4 Cortedades, que inspiran a los lectores de esta revista…

CON CARIÑO PARA EUGENIO VÁZQUEZ DEL MERCADO ARIAS

Eugenio entró al pequeño lugar con precaución, para no pisar las máscaras, que revueltas en el suelo y boca-arriba observaban su entrada.

._A ver cuál le gusta, señor, tenemos una gran variedad.

Y era cierto, Eugenio lo comprobó al reconocer varios gestos que tapizaban el local.

Tomaba una, otra y otra más, en cada máscara veía familiaridad,  anuencia en el rostro para confirmar que Eugenio no se equivocaba al nombrarlos.

Por sus manos desfilaban las risas, los descompuestos rostros famélicos, las deidades con que juegan los actores bien parecidos, los llantos desquiciantes y todos aquellos gestos conocidos por él.

Eugenio después de tomar algunas máscaras tenía entre sus manos la sonrisa de Garrik, y recordaba a los bufones que morían por reír para hacer reír; cuando las recetas se surtían dentro de uno. Colocó nuevamente la máscara en el suelo y tomó la serenidad de Agustín Pro, le interesó un poco más esta pasividad, el marasmo en que se recibe la muerte por los dos costados. Le era interesante, pero en esta ocasión, deseaba otra cosa.

Siguió con la búsqueda por los rincones del local, hasta que al fondo encontró una carcajada a la que reconoció al mismo instante de verla. Y no era para menos, quien provoca la ira de los más nobles y eruditos de esa época, merecía como único homenaje el no olvidarle, y eso pasaba con Aristófanes.

¿Cuánto cuesta? Preguntó al momento de alzar la máscara.

.-Muy barata, señor, deme solamente seis meses y medio de vida.

Eugenio sacó de su cartera un calendario y despegándole 195 días los pagó al momento de recibir la compra.

Salió de la tienda y corriendo llegó a su casa, deseaba estrenar la carcajada que tanto le había gustado.  Antes de abrir la puerta se colocó la máscara y penetró por el pequeño corredor que llegaba a la sala. Al hacerlo, escuchó una música que danzaba al compás de un fuerte olor a vino, y entre los pasos de violines llegaban rumores de la parte alta. Subió las escaleras y antes de pisar el último escalón recibió un golpe derribándolo escaleras abajo. Entre las sombras de la muerte el grito de su esposa se prolongaba rompiendo los límites de la respiración.

El hombre que lo había golpeado al ver la carcajada sangrando tomó sus ropas y trastabillando salió de la casa. La esposa de Eugenio trató de levantar el cuerpo, pero era más la angustia que le provocaba el ver una carcajada tragar sangre, que corrió hacia la puerta con un llanto que le ahogaba los instintos. Nadie interrumpió el descanso de Aristófanes, después dos horas se levantó para ir a otra tienda y comprar dos años de vida, pagando con siete gestos diferentes de dolor.


4 CORTEDADES 4

I

“Tan fácil que es para mí el olvidar,

Aunque no encuentro la razón para no poder hacerlo contigo…

Ya sé por qué, porque tú no eres como ellas.

II

“Después del análisis a conciencia

De la sangre que fluye por todo mi cuerpo,

Salió mi enfermera y me dio el “sí” anhelado”

III

“Un día trae 24 horas vírgenes, si no me dan su consentimiento,

Las voy a violar de la mejor manera”

IV

“He llorado tanto por muchas

Mujeres que cuando muera

Mi Madre, no tendré llanto…

Ni tendré Madre”


Por: Cayetano Vázquez del Mercado Arias

Seudónimo: S. David

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