TÚ TAN LEJOS… YO TAN CERCA, PERDIDO

   

TÚ TAN LEJOS…  YO TAN CERCA
Se va muriendo mi alma y yo con ella, mi espíritu ha dejado de luchar y se desfonda la esperanza de volver a estar contigo. Cómo permanecer así, tan lejos tú, tan cerca yo, tan cerca yo de las múltiples posibilidades que tengo para tu regreso a mi lado. Persiste una incógnita que hace dudar mis pasos a seguir porque en tus miradas no encuentro esa luz verde que indique vía libre. Si acaso lo permitiera ese corazón tan tuyo que acorazado en tus sentimientos da rienda suelta a mis angustias.Podré vivir en constante acecho a tus encantos con el firme propósito de ver cumplir cabalmente la requisición absoluta de tus deseos. O acaso esta perenne integridad socave mi orgullo y maldiga hasta la saciedad él haber comprometido mi pensamiento al máximo por lo que no puede ser. 
Porque querer no siempre es poder, y menos cuando no se tienen complicidades comunes. Complicidades como; visitar los mismos lugares a la misma hora y el mismo día con la premeditación de una “sorpresa” equivalente al deseo inédito, o unas miradas de soslayo con la ocurrencia de invitación velada y sonrisa malévola pertinente al diálogo. Algunas argucias en estos casos son válidas con la única condición de cumplir los menesteres amorosos. Por ello me muero y mi alma conmigo… y lo que son las cosas, mientras los sueños ajenos se van fortaleciendo, los míos siempre en parapeto luchando contra todo, ganando en ocasiones pocas y perdiendo en ocasiones bastas. Hasta aquí llega mi esperanza, se acaba mi fuerza para luchar, volveré al lugar de donde nunca tuve que haber salido. Allí donde estabas lejos tú, y yo…. también estaba lejos, creyendo estar tan cerca. 


                                            PERDIDO
Estoy perdido en el tiempo, la divagación del pensamiento va haciendo de mi entornó un estorbo. Mi mente ya no está para recurrir a los estragos causados en el pasado. Esos placeres entre idas y venidas en mi vida pasional, que deberían ser solamente un recorrido de existencia, son ahora un martirio a mi estado emocional. Quisiera recorrer paso a paso cuerpos y caricias, sin mellar sentidos, sin abrir heridas, sin hacer ruidos conocidos en mi legado. Solamente eso, revivirlos como un recuerdo de lo que fui, un estoicismo de frente, sin remordimientos vanos. 
Que sean ahora sólo motivos de unas desavenencias, de un quebranto de oratoria añeja. Quiero perderme en el laberinto de nombres y gestos, reconciliando con unos y menospreciando a otros por sus actitudes de aceptación y desaliento, mientras sus caricias y reproches no sean golpes de autoridad y poder en mi persona, porque entonces tendré que tener al margen todo tipo de añoranza, y ya que recordar es volver a vivir, aún a pesar de dolores masoquistas, me siento sediento del orgullo de ser un buen amante. Con la vanidad por delante y sin la humildad que conduce a extraviar todo en el espacio del tiempo por no proclamarlo.

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