NACHITO

Cuenta esta leyenda que vivió un niño llamado Ignacio (Nachito), este pequeño contaba con 5 años de edad cuando murió.  Pero Nachito, siempre le tuvo miedo a la oscuridad, a él no le gustaba estar en lugares oscuros, el siempre buscaba la luz.

Cuando llegaba la noche y el niño tenía que irse a dormir, sufría de pánico y sus padres al verlo con su cuerpecito temblando de miedo, decidieron dejarle pequeñas luces en las cuatro esquinas de su cuarte, así el niño quedaba muy tranquilo  y dormía plácidamente.

Pero para Nachito, la vida le tenía dispuesto morir a muy temprana edad, su nana, una mujer ya mayor, una noche olvido prender las luces de las cuatro esquinas de su cuarto y Nachito al otro día amaneció muerto de un terrible miedo, ya que su pequeño rostro mostraba el terror que sufrió por la noche al abrir sus ojitos y encontrarse completamente a oscuras.

Nachito fue enterrado en el Panteón de Belén, pero lo que cuenta la leyenda de este niño, es que el féretro de Nachito se encontraba fuera de la tumba, el velador quedo sorprendido, pensando que algunos maldosos lo habían sacada, y el volvió a meterlo en la tumba.  Pero al día siguiente cuando el velador hacia su ronda, encontró que nuevamente el ataúd del niño estaba nuevamente fuera de la tumba, el hombre lo volvo a enterrar, y asi ocurrió al otro día y los días subsecuentes.

El cuidador del panteón, y ver tal suceso de que el ataúd de Nachito amanecía fuera de su tumba, decidió ir a ver a los padres del niño y contarles lo que sucedía día tras día con el féretro de su hijo.

__Aparte de que el ataúd amanece fuera de su tumba, se ha visto el fantasma de Nachito fuera de su tumba  y estar en las rejas de la entrada del panteón por las noches, buscando y queriendo estar cerca de la luz—

Los padres del niño se miraron y moviendo su cabeza como asintiendo, decidieron hacer una nueva tumba para Nachito, esta sería de piedra, pero que en esta le pusieran en el exterior cuatro grandes antorchas encendidas y que estuvieran cada una en las cuatro esquinas de su tumba, para que así Nachito que no le gustaba la oscuridad viera Luz y pudiera descansar en Paz.

Esto basto para que Nachito dejara de salir y nunca más sentir miedo a la oscuridad.  Hay mucha gente que asiste al Panteón de Belén y visitan la tumba de Nachito y le dejan dulces y juguetes para que el niño duerma en paz su eterno sueño.

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