Cuenta una leyenda sobre un rey que llegó a una población dentro de su reino que se caracterizaba por tratar mal a las personas, aun sus hijos, el rey les comentó que había cambiado a su hijo por uno de los suyos y que varios años después volvería por él, como no querían desagradar al rey, y a su vez buscando un beneficio económico, todos trataron a sus hijos como si fueran príncipes, al pasar de los años, los hijos habituados a ese comportamiento, trataron a sus descendientes de la misma manera, el rey jamás volvió a ese lugar, pero el pueblo modificó sus hábitos, por lo que se volvió un pueblo próspero con buenos valores.

En la actualidad hemos perdido muchos de los valores que nos mantienen unidos como familia, la necesidad económica nos ha arrastrado a situaciones aberrantes, no de homosexualismo y bodas gay, como dicen algunos eclesiásticos, sino de explotación sexual y laboral, de personas desconocidas como de los propios familiares.

Bajo eso preámbulo, no es raro encontrar, niños severamente golpeados, o niños frecuentemente encontrados, atados con cadenas a una tubería o herrería de protección, pero en realidad que es lo que sucede, no voy a meterme en el aspecto sicológico, ya que no lo considero la raíz del problema, sino en la necesidad económica y la falta de cultura, esta necesidad económica ha impedido estudiar a la mayoría de los chicos de barrios bajos, dejándoles como única escuela, la calle, tratando de sobrevivir como puedan, robando o pidiendo comida entre la gente de las colonias circunvecinas, para muchos de ellos se vuelve su único modo de vida.

¿cómo controlar a un chico así? o ¿cómo saber cuáles son su valores ahora?, evidentemente al tratar de ser autosuficientes, no tienen respeto o un padre alcohólico, o trabajador, pero que nunca lo ve porque debe trabajar para llevar sustento a la casa, la madre que debe salir a la calle a hacer lo mismo no puede dejar a cargo a su hijo o hija de nadie, pues implicaría un gasto mayor o un riesgo de abuso, o en su defecto los mayores deben salir a trabajar o buscar trabajo, por ello recurren a las cadenas, a su manera y con su poca cultura, no ven si causan daño sicológico o no, sólo tratan a su muy particular punto de vista que el pequeño no se meta en problemas mayores.

Nunca falta el vecino que se da cuenta y dice pobre criatura es maltratada y con tal de salir en la tele, hasta aparece guiando a los reporteros, mi pregunta es para estas personas, si de verdad te interesa la criatura, ¿porque no te ofreces a cuidarla por un rato en lo que los padres del menor trabajan?

Dicen por ahí que ningún menor merece tal trato y coincido con ello, sin embargo, tampoco se merecen que anden padres explotadores cargando a una criatura drogada para fingir que esté enfermo, pidiendo limosna con ella, o que desde pequeños, estas criatura tomen las posturas lastimeras de los padres en los puentes y esquinas de nuestras ciudades, lavando cristales de los coches o haciendo piruetas como malos elementos del circo de nuestra ciudad.

Cuando se analiza cierto problema, es mejor tomar la postura completa y practicar la empatía, es decir, si yo estuviera en esas condiciones, con esa forma de pensar que es lo que haría, si se vuelve un hábito tal vez dejaríamos de juzgar tan a la ligera, o como sucede en países de Sudamérica en que las colonias de niños de la calle se vuelven familias peligrosas, que viven de la delincuencia, transformando las reglas convencionales de convivencia, formando auténticas tribus, dentro de una sociedad más desintegrada, tratando de sobrevivir con la ley del más fuerte, y grupos armados dispuestos a “erradicar” a estos menores, México no es la excepción y vamos por tales caminos, e incluso se han vuelto blancos fáciles para incorporarlos a la delincuencia organizada, como halcones, rateros o sicarios.

La profilaxis criminológica es la solución, nombre muy técnico para decir que debemos tomar medidas que prevengan la situación, generar más empleo, mejor pagado, aclaro no es fomentar el trabajar menos para ganar más, como los programas asistenciales a los “ninis” como creen y practican algunos políticos, sino de que el salario mínimo cumpla son su definición estipulada en la ley, de esta manera créanme que el maltrato infantil, la explotación sexual y laboral que sufren, se puede erradicar, porque es derivada de la situación económica que nos encontramos, entonces tendríamos los suficientes recursos para tratar todos los menores como los príncipes de la leyenda.

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