Durante mucho tiempo, en los 70’s, y anteriores, la libertad se encontraba muy sometida por un presidencialismo neto y puro y no se podía expresar opiniones sin esperar un severo castigo desde el gobierno o personas de alta jerarquía política o militar.

Después de la llegada de Carlos Salinas de Gortari al poder hubo un cambio en la expresión popular de los ciudadanos aunado a la creación de las nuevas formas de comunicación, permitió que las personas se pudieran expresar y mostrar sus opiniones hasta de burla con los mismos presidentes.

Con Vicente Fox comenzó unas críticas mayores y burlas constantes por sus destinos y desafortunadas expresiones como “la lavadora de dos patas”, “ambos cuatro”, y que “los mexicanos hacen el trabajo que ni los negros quieren hacer”, directamente a hacer mofa del presidente, que se acrecentó con Felipe Calderón.

Pero cuando llegó Peña Nieto, la nota del día era la mofa que se hacía al presidente, que lejos de darle popularidad, aunque fuera de manera jocosa, denigró la imagen que tenían los mexicanos y extranjeros sobre él.

¿En todo esto, donde se encontraba el ahora presidente de la República?, cuando AMLO comenzó su carrera política pertenecía a un partido de derecha, posteriormente cambió de partido y se volvió “izquierdista” fomentando siempre la crítica al gobierno en turno, con su equipo político supieron manipular los medios de comunicación a través de sus seguidores y aparentes seguidores que comenzaron a crear rumores, información y desinformación a conveniencia; que sus seguidores se encargaron de proliferar y de atacar a cualquiera que se atreviera a decir algo en su contra.

Ahora nuestro presidente López Obrador utiliza adjetivos calificativos, de acuerdo a si el medio favorece o no sus intereses, y sabemos de sobra que cualquiera que contradiga o se burle de sus expresiones está completamente expuesto a sufrir la avalancha de comentarios negativos de sus seguidores, por lo que algunos mejor se reservan sus comentarios, porque una mala interpretación de ellos, puede ocasionarles un sinnúmero de problemas.

Ahora bien, al ser una figura pública sus fieles seguidores de AMLO deben aprender a que llegarán críticas constructivas y destructivas, y así como los seguidores de los antecesores presidentes aguantaron las que ellos mismos hicieron cuando eran la oposición.

Debemos aprender que el derecho de libertad de expresión está contemplado en nuestra Constitución y en los Tratados Internacionales de los que forma parte nuestro país, y tanto medios de comunicación como ciudadanos debemos aprender a respetar ese derecho que está garantizado y de observancia general, de lo contrario estaríamos hablando de una censura disfrazada y los propios defensores de López Obrador estarían actuando de manera ilegal y en contradicción de la oportunidad que tuvieron de expresarse del gobierno anterior y sus antecesores.

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