El cantante y compositor argentino-estadounidense Kevin Johansen, quien es reconocido por fusionar la música popular de su país y la de Latinoamérica con el rock alternativo y el pop estadounidense, está promoviendo su sencillo “The Available 20’s” que pertenece a su disco “Algo Ritmos” (2019), a la vez que ofrecerá una serie de cuatro conciertos temáticos por Live Streaming titulados “Desde la Tangente”, que es un espacio que tiene con unos amigos en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.  El primero es “Canciones en español”, que transmitirá el próximo martes 28 de julio, el segundo “Canciones propias en inglés” que transmitirá el sábado 8 de agosto, el tercero “Canciones propias y ajenas” que transmitirá el martes 18 de agosto y el último “Canciones Latinoamericanas” que transmitirá el viernes 28 de agosto. Los horarios de transmisión son los siguientes: México, Colombia y Perú a las 17:00 horas, Estados Unidos (oeste) a las 15:00 horas, Costa Rica y Guatemala a las 16:00 horas, Chile, Estados Unidos (éste), Bolivia, Paraguay y Canadá a las 18:00 horas, Argentina, Uruguay y Brasil a las 19:00 horas, Gran Bretaña a las 23:00 horas, España, Alemania, Italia y Francia a las 00:00 horas y Australia a las 6:00 horas del día siguiente. Los boletos se adquieren en el siguiente link: https://linktr.ee/kevinjohansen

En una conferencia de prensa con algunos medios de diferentes ciudades de México, Kevin Johansen platicó sobre “The Available 20’s”, sobre dichos conciertos y sobre otros temas como la pandemia.

Agradecemos las finezas del licenciado Miguel Ángel Hidalgo, promotor de Sony Music México, para la realización de nuestro trabajo periodístico.

-Sobre cómo surgió la canción “The Available 20’s” y el video de la misma:

“The Available 20’s” es una pregunta que me comencé hacer con estos 20’s que se avecinaban cómo habrán sido hace cien años los años locos, los años de prohibición del alcohol en Estados Unidos y otros países, los años en que París era una fiesta, seguramente México también, Buenos Aires aquí en Argentina, el mundo vivía como la posguerra de la primera guerra mundial y como la primera revolución un poco social y sexual y de muchas libertades que empezaron a trascender. Viví 10 años en Nueva York en la década de los noventa y hace un par de años estaba ahí por música y trabajo y tenía una noche libre y vi uno de esos bares en una esquina de la ciudad, una de esas casas antiguas, que estaba lleno de gente joven y parecía que vibraba la casita y había gente en la acera haciendo fila y entonces me empezó a surgir esa primera parte (canta) y no la toqué más hasta el año pasado que cerré un poco la canción y cuando la terminé, le llamé al querido “Cachorro” López que es un gran amigo y dijimos “vamos a darle forma”. La terminamos entre diciembre y enero de este año y en ese momento “Chachorro” me llama y me dice “estoy mezclando varios discos. ¿Quieres que mezcle la canción así como ya la tenemos y la usas como single cuando quieras?”. Fue justo antes de esta cuestión de la pandemia, ya que fue entre enero y febrero que la terminamos y mi hija Miranda me dio esa idea de hacer animación, porque ahora se está haciendo mucha animación con los videoclips por la imposibilidad de filmarlos con gente, así que ahí estamos.

-¿Cómo ha sido la época de confinamiento para definir el sonido de la música hacia la nueva normalidad?

Yo creo que cada uno a su modo. La gente joven está súper hiper conectada con la tecnología. Los que no somos jóvenes estamos con un mix de tecnología con estas cosas  (muestra una guitarra) que se llaman guitarra, con instrumentos a mano, grabando, generando ideas; creo que te hace pensar mucho estas cosas porque obviamente es inevitable que el arte que salga de aquí va a tener su marca, va a estar marcado por estos encierros, por estas situaciones. Siempre digo que hay canciones oportunas y hay canciones oportunistas, entonces uno quiere hacerlas oportunas y no caer en un oportunismo por cuestiones circunstanciales de una pandemia. Desde ya creo que va a estar teñido por estas épocas, hasta te diría de un modo de mood, de estado de ánimo; las canciones pueden tener un peso específico diferente si no existiera esta pandemia, desde ya. En mi caso la máquina no descansa. Los cancionistas siempre estamos generando ideas y elucubrando el gen de una canción que puede ser tan simple como los tres minutos que dura y te sale de un- tirón una canción y a veces parece ciencia nuclear y uno tarda 20 o 25 horas hasta encontrarle la fórmula a la canción y en esas estamos.

-Sobre la etapa de su carrera musical en que tomó “The Available 20’s”:

En mi caso soy un tipo un poco más grande, pero me siento muy joven de alma y soy un tipo que tiene hijos de 5, de 12, de 16 y de 22 años, que en casa me muestran música muy joven y me encanta ver cómo está producido algo nuevo de lo último del trap, de lo urbano, del pop internacional. Me gusta ver cuando está producido con una oreja musical algo bien hecho, más allá de que sea n género que por ahí no es lo mío. Me gusta ser joven en ese sentido, ser abierto a nuevos estilos y mezclas; siempre digo respecto a los géneros musicales “yo soy un des-generado” y me gusta decirlo porque es una forma también de explicar que realmente como compositor que nunca se acaba la capacidad que uno tiene de aprender diversos géneros, sean clásicos o sean clásicos nuevos también, porque los géneros se cristalizan de un modo muy misterioso y tienen sus arreglos, el beat, el bajo o el ritmo, tienen sus secretitos de timbre como el que uno lleve una trompeta, otro lleve un teclado, etcétera. Así que el aprendizaje es eterno. Diría que es un buen momento para continuar ese aprendizaje, de entender que esta pandemia tiene que ver con nuestra especia, que los humanos estamos en un problema que como sociedades, uno cuando viaja un poco, que a mí me toca viajar bastante, veo que todos los países están como peleados entre sí, están todos en un especie de guerra civil, el cincuenta por ciento de un país piensa una cosa y el otro cincuenta por ciento piensa diametralmente lo opuesto, y eso lo vez en Argentina, México, Brasil, Estados Unidos, España, sea donde sea. Así que creo que la plaga, que la pandemia somos nosotros (ríe) y creo que tenemos la chance de abrazarnos como especie o de terminar autodestruyéndonos; espero que elijamos lo primero, elijamos la empatía por sobretodo y celebrar las diferencias.

-Vas a dar cuatro conciertos en línea. ¿Cómo ha sido el adaptarte esta situación de no tener al público en vivo?

Es esto de la nueva normalidad y lo que tenemos los músicos de querer conectar aunque sea así como estamos ahora, pero conectando con nuestras ideas, con el arte que intentamos generar. “La Tangente” es un bar que tengo con varios socios, amigos, desde hace varios años que se abrió. Son dos bares en uno: “La Tangente” y “Congo Centro Cultural”. “Desde La Tangente” se va a llamar el ciclo de estos cuatro shows que voy a dar, que tienen la condición de que son shows de 50 minutos aproximadamente, bien concisos, que tienen que ver con el abanico de mi repertorio, de canciones en castellano la primera, la segunda va a ser más que nada de canciones en inglés, la tercera van a ser algunas versiones de covers, de temas que no son míos y versiones raras de canciones propias y la cuarta va a ser un poco del cancionero americano y latinoamericano, porque ustedes ya saben, con este nombre gringo que me tocó y de nacer en Alaska en lugar de Argentina es un poco haber recorrido sin querer queriendo el continente. Inclusive siempre cuento que tuve un segundo padre mexicano, de Mazatlán, que mi madre estuvo casada por varios años con alguien de México y fue una influencia muy fuerte también para mí su cultura, viviendo en San Francisco, California. Los shows van a tener esos cuatro códices, por así decirlo y haremos como en los estadios de fútbol que ahora están poniendo en las transmisiones televisivas imágenes de personas en las butacas y poniendo sonido ambiente de gente aplaudiendo, no sé qué haremos, porque la sensación va a ser diferente de tocar sólo con los músicos y sin público, pero trataremos de brindar lo mejor.

-Sobre la presentación que hizo el 11 de diciembre de 2019 en el Lunario del Auditorio Nacional en la Ciudad de México, comentó:

Fue espectacular, fue compartir con muchos amigos. Estaba Natalia Lafourcade, Alex Ortiz, la verdad que varios amigos de la música. El público mexicano desde un primer momento fue siempre un público que yo me sentí interpretado, que como artista es el agradecimiento de que la gente entiende de qué va la cosa. Entendieron a este des-generado que le gustan diferentes estilos musicales y le gusta reírse un poco de nuestra condición, a veces de lo ridículo que somos los seres humanos, de lo hermosos que podemos ser, de nuestras faltas. A mí me gusta celebrar nuestras diferencias como dije antes y me gusta celebrar nuestras imperfecciones también, porque todos las tenemos, todos tenemos nuestras carencias, como digo en una canción de mi último disco “Algo Ritmos”: “de algún lado ya venimos averiados”. Ese show del lunario fue alucinante para mí porque fue sentirme como amigo de todos un rato y siempre para nosotros llegar a México desde acá de Buenos Aires culturalmente hablando es como un link muy mágico, porque tenemos culturas fuertes también aquí en el sur y creo que nos retroalimentamos mucho. Nos gusta también celebrar las similitudes, porque hablamos el mismo idioma; ustedes tienen su albur y sus mexicanismos y nosotros tenemos el “che boludo” y nuestro “bulfrano” y nuestros “flan” acá del sur, pero creo que los últimos 20 años nos hemos acercado muchísimo y celebrado también al otro y entendido. Se habla muy mal a veces de la globalización y la globalización ha favorecido muchísimo al continente porque hablamos el mismo idioma y nos dimos cuenta de eso, de que tan distintos, tan diferentes no somos. Siempre que voy a un país como México y llego a sentirme como decía anteriormente, interpretado como músico siento un pequeño logro de que mi arte está trascendiendo y lo vivo con mucha alegría, como esa noche del lunario.

-Sobre el disco “Bi(vo) en México” que lanzó en el 2015 y en el que incluye canciones como “Guacamole”, comentó:

Como mencionaba antes, quizás algo de la influencia mexicana en casa haya sido porque mi madre se casó en segundas nupcias con un muralista y pintor de Mazatlán y ahí empezaron  obviamente a sonar a Chabela Vargas en casa, empezaron a sonar los corridos mexicanos, algunos piensos realistas con letras muy pintorescas y seguramente después, con el tiempo, en Nueva York, luchando con mi esencia, como por así decirlo, tuve la suerte de caer en los noventas en el mítico City Bee Gees y el dueño fue un mentor muy importante para mí y siempre me instó a mezclar las dos culturas, a mezclar el inglés con el español, a mezclar el spanglish y de ahí creo que salió “Guacamole” que es una suerte de cadáver exquisito. Después me di cuenta que es increíble, porque es una canción que hasta el día de hoy me la gritan en cualquier lado que toco, como que quieren escucharla. Es una canción que no tiene sentido alguno, es bastante surrealista, habla mucho de la música también y tiene mucho de mexicano porque la grabación original fue hecha en Nueva York con dos trompetas que son muy armónicas, entonces te remite mucho a la sonoridad esa de la música mexicana. Como siempre digo, México es un imperialista musical que ha permeado al mundo de sus sonoridades. En cada uno de mis discos hay alguna sonoridad que tiene que ver con México, que tiene que ver con algún motivo, que tiene que ver con ese imperialismo. Hasta en mi último álbum hay una suerte de pequeño corrido, de “valsesito” mexicano que es “Cuentas Claras”. Hablando de la grabación de “Bi(vo) en México” sí fue muy fortuita la posibilidad de disfrutar los recitales que veníamos hacía pocos años de tocar en México con una muy buena respuesta como de culto y estábamos con un amigo y con “Los de nada”, que es mi banda, de hacer un registro musical y visual en los estudios de Sony en la Ciudad de México, y así fue, registramos ahí con invitados como Leonel García, como Natalia Lafourcade, como David Aguilar y la verdad es que fue un registro muy importantes. Con Rubén Albarrán fuimos hasta Coyoacán a cantar en una plaza con él. Fue una buena posibilidad de marcar nuestra primera presencia, nuestros primeros momentos en México y compartir con varios colegas ese registro.

-Sobre la canción “Down with my baby” que grabó en el año 2002 para el disco “Sur o no sur” y que fue tema de la exitosa teleserie argentina “Resistiré”, tomando en cuenta esa palabra para la época pandémica que vivimos actualmente, comentó:

Fue grabado en los estudios del Arco, pertenecientes al gran León Gieco, nuestro Bob Dylan del sur, nuestro Bruce Springsteen del sur y “Down with my baby” la había compuesto en los 90’s en el City Bee Gees en Nueva York y fue un homenaje poco inconsciente a esa gran vozarrona de Barry White, yo les puse entre paréntesis “Barry White Mix Nirvana” porque después levantaba un poco de polvareda con unas guitarras distorcionadas. Sí salió fortuitamente en la teleserie “Resistiré” y para mi asombro total fue una canción que tocó un nervio popular muy importante aquí en Argentina y por ende en los países de Latinoamérica en donde se proyectó; para mi sorpresa digo, porque fue una canción en inglés, yo tenía mi propio prejuicio de que a la gente no le iba a gustar o que iban a pensar que yo solo componía en inglés y baladas a la Barry White de mis temores, pero la verdad que fue un batacazo importante y fue trascender, pasar de ser como yo digo un poco en broma, “artista más que de culto, oculto” a ser un artista que entraba un poco más en el mainstream, por así decirlo. Pero sí estamos en esa época; hace poco se volvió a transmitir “Resistiré” aquí en la televisión abierta y siempre toca un nervio y la utilizan para mover momentos de cachondeo y situaciones divertidas. Siempre va a sacar la nota de vuelta esa canción, siempre vuelve.

-Sobre si tiene influencia o no de Carlos Gardel en su música:

Ojalá. Es como cuando a los músicos les preguntan que cuál es son sus influencias y contestan Bach, Beethoven (ríe) y el músico queda súper agrandando. Para mí es lo mismo; Gardel es único, es como decir uno de esos compositores como José Alfredo Jiménez, que son grandes. Con el combo completo, porque era un performance, cantante increíble, compositor que hizo canciones como “Volver”, “Mi Buenos Aires querido”, “Cuesta abajo”, como tantos otros. Interminable la lista de canciones maravillosas, poéticas. Es como escuchar a Sinatra, son voces emblemáticas. Seguramente uno toma inconscientemente cosas; yo siempre digo respecto a los ídolos que es un poco como la lucha libre: “No imiten a sus ídolos, son para aprender de ellos; a veces para aprender con “h” (aprehender), tomar algunas cositas de ellos”, pero siempre queriendo poner tu propia impronta, tu propio sello. Carlos Gardel palabras mayores. Tengo el orgullo de estar nominado ahora a un premio Gardel, así que con eso estoy feliz.

-Para muchos artistas la pandemia se ha convertido en una musa para escribir, para componer, para escuchar, para saber qué generar.

La pandemia es una porquería. Lo único que te puedo decir es que estamos hartos, hartos de estar hartos. La musa más que nada me hace pensar en la “muzzarella”, la pizza de muzzarella (queso) que voy a comer en un rato (ríe), pero hablando en serio, creo que siempre los que componemos canciones nunca descansamos; siempre estamos generando alguna idea, a veces es hablarle a tu celular, canturrearle alguna melodía que te gusta, alguna idea de frase, alguna idea de letra que uno piensa que puede tener chance a convertirse en una canción; antes mencionaba eso de que la canción a veces te sale como un choclo entero y a veces te sale una canción de tres minutos, hermosa, completa con la letra como con un moño y otras veces la canción tarda 25 años en terminarse y es como ciencia nuclear. La pandemia por ahí acentúa el cuestionamiento que uno tiene siempre de que como mencionaba antes, hay canciones que son oportunas y hay canciones que son oportunistas. No me voy a poner a cantar una canción sobre la pandemia, primero porque me parece un bajón, me parece deprimente, y segundo porque pecaría de oportunismo y yo prefiero cantar y hacer canciones oportunas y no oportunistas.

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