Insolencia al respeto de los demás es solo pagada con angustia y desesperación dentro del cuerpo de cada cual.

No restriegues ante los tuyos tus problemas, y mucho menos hagas notorio tus angustias y preocupaciones ante los demás, ya que solo el daño es para ti mismo, así como para tu mente que se estremece y se hunde cada vez más dentro de tus abismos.

Por que desquitar con otros por lo que nos pasa a uno mismo, mejor barre tu mente y malos pensamientos hacia fuera y limpia todo desde tu interior.

No desesperes por lo que aun no te llega y mucho menos intentes solucionar sin lograr entender lo sucedido.

Mejor ten paciencia ante tus circunstancias y así descubrirás las respuestas que dentro de ti están aun esperando.

Cada cual escucha lo que desea, pero si supieran entender seria lo mismo para todos.

Dichosos los que entiendan.

Por que enojan y luego lloran cuando se les reprende por sus malas acciones, cuando agradecidos deben de andar, por haber alguien que detecta y hace frente a nuestros ojos y oídos una observación, ya que si fuéramos inteligentes podríamos en vez de enojar aprender a corregirnos a uno mismo.

Aprende a entender, y sobre todo aprende a verte a ti mismo, ya que solo tú entiendes lo que tú solo tú quieres ver de ti mismo, ya que ante tus ojos eres perfecto pero ante los demás ojos eres una pizca de ser, el cual no sabe entender.

Si la ignorancia fuera un premio, entonces serias el mejor, y creo que ese premio es uno de los cuales no debes de anhelar y mucho menos mostrar a tus seres de tu misma sangre.

Así que entonces solo tú tienes esa respuesta, pero aun no has querido aprender a entender.

Aquellos que ocupan la palabra de mi Padre para vanagloriarse, son solo los únicos y mayores ignorantes de todos.

Dichosos los que entiendan.

Cada segundo que pasa es tan solo la cuenta regresiva del Hijo de mi Padre, el cual con la paciencia única espera el momento indicado y señalado para decir y hacer ver a todos lo que nadie ha querido ver.

En aquel tiempo en que el Maestro caminó con sus discípulos varones por Judea, en una casa, encontró a una mujer regañando y gritando a su hija, la cual era una mujercita necia enojona e ignorante.

Iesus al ver aquella escena de regaño, detuvo sus pisadas frente aquella casa y sus protagonistas, y solo observó y callaba

Al momento que tuvo la oportunidad interrumpió aquella discusión y dijo.

“que pasa mujer por que gritas de esa forma a tu hija”

y la mujer contestó:

“es que ya no se como educar y enderezar a esta hija que solo hace cosas indebidas y lo que yo le digo que no haga, lo hace, y si regaño o castigo, hace cosas peores.”

“ella es aun muy chica pero no acaba de entender que deseo lo mejor para ella y que si reprendo solo lo hago por que no quiero que hablen mal de ella o que digan que es tonta e ignorante.”

Cristo movió su cabeza y tomando a la madre del hombro volteo su mirada hacia la hija que con una sonrisa sarcástica encontraba y comentó.

“Tu labor como madre es el de traerla, educarla y amarla, pero si ella o cualquier otro hijo no lo entiende, ese no es error ni problema tuyo.”

“tú has dado lo que puedes, y si ella no lo quiere así, entonces educa y da al que lo necesite, y si, es verdad, aun es menor, pero se comporta como alguien que no es, pues bien, trátala como quiere que se le trate.”

“y si hablan mal de ella dale gracias a Dios que no lo hacen de ti, y no preocupes mas mujer, ya que lo que ella haga y como se comporte es cómo se comportará su linaje con ella.”

“mejor cada vez que la veas sonríele y dile, que su camino será caminado por su descendencia, y ya no digas mas.”

La madre con sonrisa le dio las gracias a Cristo y se dio la vuelta, y la hija, aquella pequeña necia y contestona detrás de ella caminaba gritando.

“madre, no me dejes”

Cristo sonrió a sus discípulos y dijo.

“los problemas de los hijos no son solo errores de los padres, son también errores de la necedad de los hijos, los cuales abusan del amor y entendimiento que se les da.”

“En esto no hay culpables mas que uno mismo.”

“Y si eres feliz siendo señalado entonces acostumbra tus ojos y oídos cuando señalen a los tuyos.”

Dichosos los que entiendan.

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