A principios de mil novecientos, existió una familia compuesta de la madre y sus dos hijos

Una mujer y un hombre, era una familia humilde, pero se querían mucho.

Con el paso del tiempo el hijo de la pobre madre, se enamoró de una mala mujer, la cual se burlo de él, ya que lo enamoró y lo dejó por irse con otro hombre.

El muchacho se hundió en la tristeza y no había nada, ni nadie que lo pudiera ayudar, ya que su dolor de amor fue tan grande, que decidió irse a inscribir para poder entrar a la milicia, solo que esto solo lo sabía él, ya que ni a su madre ni a su hermana les dijo nada.

La pobre madre lloraba al no saber nada de su hijo, ya que ella se imaginaba lo peor, pues en ese tiempo las cosas eran difíciles y más para un hombre desilusionado.

Como por los años cuarenta, la madre recibió una carta informándole que su hijo había muerto de una enfermedad y lo único que le enviaron fue un libro de poesías que su hijo había escrito en el trascurso que duró su estadía en la milicia.

Como podrán imaginar la pobre madre lloró muchísimo ya que jamás volvió a ver a su hijo con vida y al poco tiempo murió dejando a su hija que ya se había casado y tenía ya su familia.

La hermana del soldado vivía feliz con su familia y de vez en cuando se acordaba de su hermano que jamás volvió a ver, pero platicaba de él con sus hijos.

En una ocasión estando la hermana del soldado  en su casa lavando, se puso a cantar y una de sus hijas la estaba viendo, ya que la casa era antigua, donde se veía el lavadero desde una de las piezas donde vivían, cuando de repente, su hija vio venir a un soldado que se dirigía directamente a su mamá, y en ese entonces, las reglas que existían era no interrumpir la charla o plática de los mayores, así que la hija de la señora vio al soldado estar hablando con su mamá, la cual ya no oía que estuviera cantando, solo se veía al soldado hablar y llorar delante de su madre.

Cuando el soldado terminó de hablar y lo vio irse, la muchacha salió a preguntar a su madre, que quien era ese soldado que estuvo muy buen rato hablando con ella, la mamá le pregunto “de que soldado estás hablando” la hija le responde y le dice “madre, el soldado estuvo contigo buen rato hablando contigo y es más hasta lloró, yo lo vi y después se retiro.

Como la casa se encontraba a la mitad de una calle, la madre le dice a su hija, si lo viste salir corre a ver si lo alcanzas y ve por donde se va.

La hija sale corriendo y la madre detrás de ella, pero no se veía a nadie. La señora le dice a su hija si lo viste bien dime como era.

La hija le dijo “era un hombre muy delgado de nariz muy afilada y usaba traje de solado raso y de pelo lacio y ojos muy hundidos.” La señora le dice a su hija, ese hombre vestido de soldado era mi hermano, el cual ya hace tiempo que murió, pero jamás, ni mi madre ni yo lo volvimos a ver, creo hija que mi hermano vino a verme y a despedirse ya que no lo hizo en vida.

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